La cooperación como respuesta

Por Juan Pablo Iozzia @juanpabloiozzia

En abril de 2014, un temporal de características inéditas para la región azotó al Alto Valle de Neuquén y Río Negro. A partir de allí surgieron diversas experiencias para reparar los diversos daños provocados. El B° Nueva España de Centenario se reconstruyó a partir de la organización de sus vecinos.

Hace poco más de cuatro años gran parte del Alto Valle de Neuquén y Río Negro sufrió uno de los fenómenos climáticos más devastadores de las últimas décadas. Un cúmulo de jornadas lluviosas en la zona centro y norte de la Patagonia tuvo innumerables consecuencias y destrozos. El 7 de abril de 2014 fue el día más complejo. Aquel lunes cayeron cerca de 120 milímetros (durante esa semana se acumularon alrededor de 270 mm). Ese registro lo convirtió en el segundo día más lluvioso de la historia en la región.

Pasado el temporal, la ciudadanía se encontró con múltiples daños y millonarias pérdidas. Fue entonces que diversos grupos de vecinos comenzaron a organizarse para iniciar un proceso de reparación y reconstrucción. En este sentido, uno de los casos más emblemáticos fue el del Barrio Nueva España de la localidad de Centenario, uno de los sectores más golpeados. Sus habitantes decidieron buscar alternativas para salir adelante, con el objetivo central de obtener fondos para el barrio. Una de ellas fue la Cooperativa de Trabajo Barrio Nueva España que elabora dulces caseros.

Uno de los referentes, para conocer la experiencia de cómo se pusieron en acción, es Marcelo Gómez. Él describe de qué manera nació una cooperativa de trabajo como respuesta a las consecuencias surgidas del temporal. “Fuimos uno de los sectores más castigados. Una situación crítica en la que se evidenciaron varias cosas, entre ellas, el abandono que hasta ese momento se tuvo por el barrio. Vinieron muchas personas de afuera, instituciones públicas y privadas a ayudarnos. Fue maravilloso recibir gente con ganas de darnos una mano”, comentó animado.

El ingenio ante la crisis

Marcelo relata cómo frente a la tragedia empezaron a surgir ideas para recuperase y generar puestos de trabajo. Barrio Nueva España es un barrio rural situado entre chacras, alejado de los ejidios urbanos. Está en medio del centro de dos grandes ciudades: a 7 km de Centenario y a 8 km de Neuquén. “Quienes vivimos aquí estamos muy lejos para trasladarnos a trabajar. Teniendo las chacras acá, todo el valle productivo, pensamos la posibilidad de hacer mermelada con estas frutas, que hasta el año pasado se estaba tirando porque es muy difícil para el chacarero poder comercializarlas. Teníamos materia prima barata, era cuestión de juntarnos y empezar a trabajar.”

En un corto plazo comenzó a conformarse un proyecto integrador, una iniciativa que velozmente tomó forma. “Conformamos una cooperativa social –resaltó Marcelo Gómez-. Surgió en parte por un vínculo con la Dra. Ivana García, que estaba en la Dirección de Salud del Municipio de Centenario. Allí trabajaban en conjunto con Pan American Energy (PAE), con el programa de responsabilidad social empresarial. Ellos se acercaron con la intención de conocer de qué manera nos podían ayudarnos. Se dieron charlas a la que asistieron con más de 40 vecinos Con este emprendimiento nos dedicamos a hacer dulces artesanales y, posteriormente, comenzamos a realizar viandas para los empleados de empresas petroleras. Es muy importante poder juntar a los vecinos de distintas partes rurales.” Elaboran una gran variedad de dulces como el de manzana, pera, higo, ciruela y membrillo.

Manos a la obra Según relata Marcelo Gómez, el Centro Comunitario donde funciona la

Manos a la obra

Según relata Marcelo Gómez, el Centro Comunitario donde funciona la cooperativa estaba abandonado, con una cocina destruida, situación que el temporal empeoró. Ante el momento complejo y de incógnitas, la realidad apremiaba, así como la necesidad de respuestas para reconstruirse. Comenta Gómez que entre las reuniones barriales “surgió la opción de conformar esta cooperativa. Desde ahí se empezó a trabajar, los vecinos recuperamos la cocina, la empezamos a remodelar. PAE colaboró con materiales, accesorios, mesones de acero inoxidable. La empresa se encargó de capacitarnos, asesóranos y facilitar los recursos para comprar la maquinaria necesaria. Es decir, pasamos de una cocina abandonada a tener una sala de elaboración de primera categoría, de primera línea. Con todas las habilitaciones comerciales, autorizada municipalmente y esperando ser habilitada a nivel provincial y nacional”, dijo con satisfacción.

En la actualidad, Marcelo, su señora y una socia tomaron vuelo propio e iniciaron un proyecto que se desprende de la cooperativa. “Venimos trabajando en una nueva sala de elaboración, estamos a punto de crear una pyme que se dedicará a la fabricación de alimentos. Ya no formamos parte de la cooperativa. Para nosotros fue un hermoso proceso, un crecimiento e incentivo todo lo que aprendimos en las capacitaciones. Nuestra sala de elaboración apuntará a lo que es gastronomía para distribuir en la zona rural”, comentó Marcelo muy animado.

De eso se trata. De articular recursos. De Volver a la tierra como matriz productiva. Retornar a las fuentes ante la crisis.

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